jueves, 5 de noviembre de 2009

Sønderborg

Entre las curiosidades que puedo contar sobre el viaje a Sønderborg (Sur de Dinamarca) es que es un auténtico pueblito danés. El placer de ser el único turista (o al menos sentirme el único) nadie me lo pudo quitar. Fui allí para visitar a la madre de mi suegra y me encontré en una especie de Miami escandinabo. Sordeban tiene playas, bosques, un puente móvil, pero su mayor característica es la tranquilidad, y es por ello que es el lugar preferido por la gente mayor.

Descansando en el Harper (falta el mate)

Panorámica del Harper

En este pueblito se caracteriza por poseer varios molinos de trigo que ya estan en desuso pero que le dan un toquee pintorezco a la ciudad:

Molino de trigo

Por si algún distraido no se enteró en estos países "debido al frío" se toma mucho alcohol y es común encontrar bares que vendan alcohol abriertos en pleno día. Sin embargo nunca imaginé encontrarme uno que esté al servicio del mejor amigo del hombre.

Hunde = Perro, BAR = BAR

Para seguir con la onda canina, en medio del regreso a Copenhague tuvimos que tomar un ferry para pasar de una isla de Dinamarca a la otra, y en él nos encontramos con este simpático canino.

Gesto demaciado humano

Antes de completar nuestro regreso, mi suegra decidió hacer una parada en medio de la ruta para mostrarnos la casa/taller de un artísta danés muy famoso. No puedo estar más agradecido, estas esculturas realmente me parecieron geniales! Las comparto...








Algunas de interacción...



Los jardines que rodeaban la casa eran preciosos. Variedad de flores, senderos y hasta un pequeño lago con patos decoraban el jardín. Por si algo le faltaba a este lugar mágico, un aguilucho puso un nido en uno de sus árboles y dejo a sus crías esperando por la comida. El resultado:

Cría de aguilucho

Ya nos estabamos yendo, cuando encontré dos curiosidades más para terminar el viaje. Una es una belleza y la otra para nosotros una incoherencia.

Mari - Posa


Una persona con movilidad reducida se traslada por la ruta danesa sin temor a ser arrollado por un automóvil. Como en casa, no?

¡Poné Segunda!


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